Armstrong podría perder sus siete títulos del Tour de France por dopaje
El estadounidense que se consagró en suelo galo entre 1999 y 2005, ha enfilado el camino para dejar de ser legendario, ya que fue acusado formalmente de sacar ventajas de manera ilegal. Los casos que lo pusieron nuevamente bajo la lupa tienen que ver con su vuelta a la actividad, entre 2008 y 2010.
Armstrong y su entorno, que incluye a los médicos Michele Ferrari, Pedro Celaya y Luis García del Moral, el entrenador José Martí y el director deportivo Johan Bruyneel, han sido señalados, según el informe de USADA, "por estar involucrados con el dopaje desde 1998 a 2011".
La USADA volvió a la carga y, de momento, suspendió la actividad deportiva del ex ciclista, actualmente ejerciendo como triatleta de alto nivel. Una decisión que no pudo tomar en una investigación federal anterior contra Armstrong por falta de pruebas. El múltiple campeón del Tour hizo una defensa numantina de su inocencia y el pasado 3 de febrero se archivó el anterior caso.
Pero el dopaje siempre llama dos veces, y algunos tropiezan otras tantas en la misma piedra. La USADA siguió investigando y el miércoles difundió el informe que había enviado a Armstrong hace unos días en el que señala que las pruebas "son muy sólidas" en algunas de las muestras de sangre extraídas entre 2008 y 2010.
La Agencia antidopaje habla de manipulación sanguínea, con evidencia de consumo de EPO (hormona que aumenta la concentración de glóbulos rojos en la sangre y mejora el rendimiento mucular) y uso de transfusiones.
La acusación se basa en prácticas dopantes realizadas en los años del regreso de Armstrong, de 40 años, a la competición. Después de su paseo triunfal por el Tour de 1999 a 2005, el americano se retiró con su inalcanzable récord, pero su ego le llamó de nuevo a las carreteras francesas. Volvió en 2009 con la camiseta del Astana, el año de la polémica con el español Alberto Contador por la capitanía del equipo.
Un Tour aquel irrespirable en las filas del equipo kazajo, pero Armstrong aún fue capaz de obtener un meritorio tercer lugar. Se hizo la foto con Contador en los Campos Elíseos de París, el español como vencedor.
Hizo otro intento de alcanzar el octavo Tour en 2010, y para ello se puso la camiseta del nuevo Radioshack, un equipo creado por él y para él, pero el físico ya no le trató como antaño y terminó la "grande boucle" en el puesto 23.
Años de capricho para Armstrong, que revolucionó toda carrera por la que pasó. Con él llegó de nuevo la agitación mediática, la expectación de los aficionados por ver si volvería a ser el que fue. Los organizadores se frotaban las manos al ver multiplicada la repercusión de su carrera. Dejó hasta un monumento en la localidad española de Antigüedad, donde se fracturó la clavícula en la Vuelta a Castilla y León.
Dos años de "revival" que le pueden costar el entierro deportivo una vez alcanzada la gloria eterna. Después de toda una vida deportiva defendiéndose de los que le han acusado de dopaje desde su camino glorioso iniciado en 1999, salvada la primera embestida federal que quedó en el archivo, ahora de poco le puede servir su argumento de haber pasado más de 500 controles sin dar positivo.
Su regreso al ciclismo podría ser su retirada definitiva. Como leyenda, como campeón, como rey del Tour. Un error que supone una nueva cornada a un deporte ya suficientemente volteado. La USADA está a punto de alcanzar su presa más preciada. Y es que el dopaje, siempre llama dos veces.
Fuente: EFE
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